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CRÓNICA III: EL CASTILLO DE INVERNALIA – WINTER IS COMING

Sábado, 04 abril 2014

El jueves nada más levantarnos recogimos nuestro equipaje y limpiamos el refugio turnándonos para poder disfrutar también de la experiencia de un paseo en canoa por el lago antes de marcharnos de Azgar. El día tan soleado nos dejaba ver el campo aún más colorido que en el trayecto de ida. A las 11.30 cogimos el bus. Esta vez uno de los escultas checos, nuestro amigo Gimly, nos ofreció café de nuevo, pero ahora sin leche, sin azúcar y sin posibilidad de convertirlo en cacao, por lo que la ofrenda no tuvo demasiado éxito. A la hora de comer llegamos a la maravillosa ciudad de Kutná Hora; aquí fue cuando nos dimos cuenta de cómo nos vamos adaptando ya a la rutina local, pues la comida a la hora española a todos nos pareció excesivamente tarde y el hambre fue mucho más potente que las quejas por el guiso de carne típico que nos pusieron en el restaurante medieval donde almorzamos.

Seguidamente, después de un paseo por la ciudad y la visita a la bella catedral por parte de muy poquitos, nos reunimos para ir de ruta hasta el castillo de Maleŝov. Debido a las espectaculares vistas de la ciudad, unos rezagados Adrián, Luísfer, Maribel y Coral se despistaron del resto del grupo junto con Mariu y con Jorge. Aunque más de uno habrá soltado alguna risa maléfica al leer el nombre de estos dos grandes scouters, hemos de indicar que estos escultas y rovers fueron unos privilegiados al perderse con ellos, pues haber sido estudiante Erasmus te da la capacidad para orientarte en el sitio más remoto del continente sin un mapa legible, y tras coger un cercanías y seguir el rastro de una señora lugareña incapaz de soltar una palabra que no fuera checo, llegaron a su destino antes que el resto del grupo.

La fortaleza de Maleŝov es un imponente castillo medieval reconstruido pero cuidando todos los detalles de la época. Nuestro arquitecto particular aún sigue andando por aquí cabeza arriba admirando cada uno de sus recovecos. Cuando llegamos, muchos scouters checos acompañados por más gente del grupo estaban perfectamente ataviados conforme al lugar, girando la manivela que atravesaba un cerdo sobre una hoguera, como si de un cómic de Astérix se tratara. Lógicamente nuestros escultas no vieron el parecido con la Edad Media, si no con la popular serie Juego de Tronos y, en parte, podrían tener razón pues la temperatura de este sitio bien se asemeja a la del Reino de Invernalia.

En lo que quedaba de tarde aprendimos caligrafía y tiro con arco, además de disfrutar de una estupenda cena que comenzó en el siglo XV y terminó en una velada en la que aprendimos a bailar jotas y sevillanas. Como no, no pudimos perdonar que pasase una semana sin ver el último capítulo de nuestra serie.  Pasada la media noche, todos caímos rendidos en nuestros aposentos, donde a pesar de la temperatura, algo baja para nuestra aclimatación, las capas y el cansancio nos permitieron descansar de lo lindo.

Hoy viernes hemos tenido un desayuno bien abundante, y eso que algunos estábamos temerosos porque nos habían hecho creer sería un día de ayuno. Después hemos tenido media mañana para hacer deporte y otra media para trabajar y hacer nuestro servicio limpiando un terreno de malas hierbas y pagando así nuestra estancia en el local.

La comida ha sido también copiosa y, a pesar de ello, no ha sobrado demasiado. Tras la hora de la siesta algunos se han ido a misa y otros se han quedado en el castillo rogando por ir a comprar chocolate. Lo que ellos (más bien ellas) no saben es que encontrar un supermercado abierto en una aldea de la Chequia profunda un viernes por la tarde no es tarea sencilla.

Mañana por la mañana (expresión favorita de nuestros anfitriones) nos volveremos a desplazar esta vez a nuestro destino final, Praga, donde pasaremos los últimos días de nuestra aventura.


CRÓNICA II: LA CABAÑA DEL LAGO – SCOUT DE VERDAD

Sábado, 04 abril 2014

El lunes por la mañana nos dimos todos cita a las 9 para dirigirnos no sabíamos muy bien hacia qué punto de la región de Bohemia. Lo primero que hicimos fue contar historietas sobre nuestras familias y la comida de la que estas se alimentan. Algunos afortunados fuimos a casas de lujo (Jorge, el scouter,  quiere quedarse a vivir en casa de Anezca, la coordinadora del grupo checo, y convertirse en un hijo más de esta encantadora familia), otros tuvieron que madrugar para pasear mascotas, pero en cualquier caso todos empezamos a congeniar con nuestros anfitriones desde el principio.

Después de dos horas de viaje en otro autobús estupendo con asientos de cuero, esta vez sin tele, pero con servicio de cafetería a bordo, cogimos nuestras mochilas y caminamos unos 20 minutos por un terreno plagado de colores verdes y amarillos hasta la base scout de Asgard, gestionada por un tal grupo Azimut (con pronunciación checa, claro está) – todos estamos ensimismados con la Casa de Don Severiano y ahora nos damos cuenta de que nuestro albergue estaba aquí. El caso es que este refugio es una enorme cabaña de madera, totalmente calefactada en su interior, situada en plena naturaleza, al lado de un precioso lago y rodeada por unos pinos enormes.

Al principio nos chocó tener que quitarnos las botas para entrar (costumbre inimaginable para nosotros), pero con el calentito del suelo y todo el barro de la calle, rápidamente nos adaptamos a este ritual de nuestro nuevo hogar. En cuanto nos acomodamos en nuestras habitaciones con literas (una para checos, otra para españoles y otra para scouters remezclados) pudimos disfrutar de un delicioso y calentito gulach, cuyos ingredientes aún no sabríamos enumerar.

Después de comer, pronto empezamos con las actividades para conocernos los unos a los otros – y cuando decimos pronto es pronto; la sobremesa es algo que no se aprecia hasta que se pierde.

Una de las primeras bromas que los scouts checos quisieron gastarnos fue la de la tradición de bañarse en el lago al atardecer. Resulta que esta gente se toma su sentido del humor tan en serio que de repente varios de ellos salieron con bañador y toalla para zambullirse en el agua gélida. Y cómo no, rápidamente los más valientes (o inconscientes) de nuestros chicos les siguieron ante la mirada incrédula de todos los demás que allí estábamos.

Por la noche, tras cenar dos veces, una a la hora europea y otra a la española y presentar los distintos modelos de Escultismo de cada grupo, ya se pudo percibir cómo sería el ambiente de los días posteriores cuando Quique cogió prestada una guitarra y todos cantamos a su alrededor. Llegados a este punto es necesario señalar lo útil que es este instrumento para ligotear, pues todas las checas están loquitas por nuestro guitarrista. Quique ha sido con diferencia el mayor triunfador del campamento.

El martes por la mañana cuando nos despertamos, el día nos sorprendió con una intensa nevada. Algunos esperamos que cuajara, con una mezcla de ilusión y terror, pero finalmente no fue así. La jornada se caracterizó por el cambio de planes. En primer lugar por el clima y en segundo, porque, increíble pero cierto, el juego típico checo era exactamente el mismo que el juego típico español que nosotros habíamos preparado. De la globalización ya no se salva nadie… pero no hubo problema porque hábilmente todos recurrimos al famoso e inigualable juego para hacer amigos Pressing Kiss, el cual fue todo un éxito para que nuestros chicos y checos se integrasen definitivamente, además de una partidita de Balón Prisionero, en la que con mucha puntería Adrián lanzó la pelota al lago. Cuando todos la dábamos por perdida, el osado Triska apareció en bañador y decidió rescatarla. En ese momento nos dimos cuenta de que estos checos nunca dejarían de sorprendernos.

Otra de las tónicas generales de estos días fue la sensación de estar comiendo a todas horas, lo cual nos tiene bastante preocupados por el sobrepeso en el avión de vuelta a España.

Poco a poco la jornada, y el campamento en general, fue cogiendo un ritmillo más sureño, y es que nuestros escultas son de piñón fijo, si la cosa no está por moverse no habrá quien la mueva… la sobremesa se hizo notar y la cena se retrasó lo suficiente como para no tener que repetirse.

El miércoles fue un día sencillamente genial. Algunos de los scouters checos se levantaron a las 5.30 de la mañana para preparar parte de la actividad del día, que consistiría en colgarse de los árboles y cruzar de unos a otros caminando sobre cuerdas. Mamen, sin duda la que está resultando ser nuestra scouter más aventurera, también había puesto su granito de arena la tarde anterior. Atención, amenaza con importar estas técnicas a España. En fin, aquí hubo de todo: los gritos de Maribel, de María y de Jorge aún resuenan en nuestros tímpanos. Otros campeones y campeonas como Carmen, consiguieron superar la prueba sin mirar hacia el suelo. Este día la comida corrió por cuenta de los participantes y la gastronomía checa se fundió con la española resultando en un algo que para nada os recomendamos. Tras el almuerzo los scouters pudimos observar cómo la caja donde teníamos guardado el embutido nacional se vació notablemente.

La tarde estuvo de lo más entretenida, con mini-ruta (ejecutada por orientados y desorientados) y taller de primeros auxilios incluidos. Hay que señalar que si por nuestros escultas fuera, los scouters no habríamos sobrevivido al trágico accidente aéreo del que fuimos víctimas.  Jorge Ramos, inconsciente tras un golpe en la cabeza, sólo salvó su vida gracias a una tirita que le pusieron en el bigote, pues todos sabemos que no hay nada más nocivo que una hemorragia nasal.

La última noche en Azgar fue mágica, no sólo por la luna llena que sucedió al día soleado, si no porque tuvimos la oportunidad de asarnos nuestras propias brochetas caseras, nuestros choricillos y nuestras manzanas en una enorme hoguera junto al lago. La historia de la búsqueda del palo, de afilarlo y de la genialidad de Laura J. al llenar su brocheta de queso la dejaremos para otro momento. La velada finalizó con otro cancionero compartido en el que Andrés, siempre escandalizado por nuestros gallos habituales, se requete-enamoró de la voz de Anezca. Todos cantamos temas en inglés, una muy animada canción checa y nuestro famoso Pecos Bill, sin duda el gran éxito de esta semana.


UNIDAD ESCULTA ARGOS EN LA REPÚBLICA CHECA

Sábado, 04 abril 2014

Hola a todos, seguro que muchos estáis ansiosos por leer las crónicas del viaje a la República Checa de la Unidad Esculta Argos. Por suerte o por desgracia volver a los orígenes del Escultismo en mitad de los bosques europeos no nos ha permitido contar con internet hasta ahora. Esto es genial, chicos, y os lo iremos contando por partes.

 

CRÓNICA I: UN VIAJE INTERMINABLE

El domingo fue un día especialmente largo e intenso a la vez. Tras despedirnos de nuestros padres y madres en Cáceres a las 3.30 de la mañana, nos pusimos rumbo al aeropuerto cuyo nombre completo nadie pronunciará jamás, ya que es igual de largo que la espera que soportamos en él y hace que los megafonistas tengan que coger aire al mencionarlo: El Aeropuerto Adolfo Suárez Madrid Barajas.

Sin embargo, aunque llegamos con tiempo más que suficiente, la lentitud de este rebaño de ovejas no nos dejó mucho margen para paseos. Saber dónde has guardado tu documentación no es tarea fácil para un esculta. Allá donde fuimos se formó un tapón, y menos mal que el personal de seguridad fue discreto al descubrir a nuestro pequeño terrorista Alejandro, que tenía intención de secuestrar el avión con un cuchillo de untar estratégicamente guardado en su equipaje de mano.

Al montarnos en el avión con purpurina marca Niki no estábamos del todo confiados, especialmente Maribel, que dejó la marca de sus uñas en el reposabrazos para que la posteridad sepa ella voló allí.

Cuando llegamos a Viena descubrimos que un avión tan fashion no era para las escultas, si no para la Señora Carolina Herrera, que había viajado al lado de Pablo, ¡y el con esos trapos!

Después de esperar y volver loca a la azafata de un moderno autobús que nos llevaría hasta Praga, nos subimos a este la mar de contentos con todos los juegos, pelis y música disponibles, ¡qué corto iba a ser el trayecto en un transporte como este! Sin embargo, después de cinco horas y una parada en Brno, que no Bruno, el autobús de los sueños se convirtió en el autobús de la muerte y no veíamos el momento de llegar a Mordor.

Finalmente, a las 20.30, después de 17 horas en danza, llegamos a Praga, donde nuestras familias de acogida nos aguardaban y la desesperación se convirtió en nerviosismo. Nada más escuchar unas breves pero concisas explicaciones sobre el respeto y la afectividad fuera de nuestras fronteras, Ana fue la primera en lanzarse a dar dos besos para presentarse a su compañera checa en público, quien, asustada y con cara de póker, no tuvo otro remedio que ejecutar la operación cobra para protegerse ante esta rara intrusa.

En la misma estación nos despedimos, dejando a los escultas para que conocieran y se integraran en una nueva cultura que nos recibía con los brazos abiertos. Esa noche todos dormimos como angelitos, aunque algunos no tuvieron la suerte de disfrutar de una cama checa en todo su esplendor.

Nuestra nueva aventura internacional había comenzado.