6 febrero 2018
Impeesarium, Foro Rover y Comercio justo.

Impeesarium

Palabra que deriva de la denominación de la Sección Scout Impeesa y, como somos así, pues le damos una denominación a las clases magistrales de nuestros Scouters. Pues eso, una gran parte de los troperos, junto a Scouters y algunos voluntarios del Clan Rover Al-Mofrag, se trasladaron hasta una finca próxima a la localidad de Cañaveral. Allí tendrían la oportunidad de poner en práctica los conocimientos que, sobre escultismo, han ido aprendiendo nuestros jóvenes troperos y troperas. Construcciones, dando utilidad al sinfin de nudos que han aprendido; montaje de tiendas, para que puedan hacerlo lo más rápido posible y en colaboración con los compañeros de Patrulla; cocina, porque hay hambre; aprovechamiento de la madera, tanto para las construcciones como para el fuego sobre el que cocinarían más tarde.

A pesar del frío fin de semana, seguro que se han llevado nuevos conocimientos y una mayor integración entre todos.

Desde aquí queremos agradecer a las personas que han ayudado a que nuestros troperos tuvieran esas nuevas cocinas para leña portátiles, que después se convirtieron en agradables estufas.

Fotos Impeesarium

 

Foro Rover

Otro fin de semana, también en Guadarrama (Madrid), volvió nuestra representante regional Rover, de cara a la preparación de próximo Foro Rover, donde nuestra Rover Carolina Gómez desarrollará, junto a otros compañeros, la mesa de Reestructuración interna.

Comercio justo para Escultas

Adelantando la reunión al viernes, nos desplazamos hasta un centro comercial de la capital cacereña. Allí tendrían que hacer una lista de la compra en la que tenían que tener en cuenta los objetivos de comercio justo, productos que no utilizasen a los animales para experimentos, productos sanos y aquellos de origen bio y que no fueran resultado de la mano de obra infantil o explotada. La actividad tenía como objetivo que fueran conscientes de la existencia de este tipo de productos y que en un futuro, cuando sean ellos quienes tengan la posibilidad de elegir qué comprar, tengan en cuenta la existencia de los mismos. Como premio a quienes más se esforzaron se les recompensó con una tableta de chocolate, de comercio justo, por supuesto.

En definitiva, y valorando ellos mismos la actividad, aprendieron muchas cosas, sabiendo que hay mucho en qué fijarse a la hora de ser respetuosos con la naturaleza y con los derechos humanos.